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Cerraduras de bombillo: ¿Cuándo se utilizan?

donde trabajan los cerrajeros

Cuando hablamos de cerraduras debemos tener en cuenta el hecho de que hay muchos tipos. En efecto, según el tipo de instalación en el interior o en el interior de la puerta, las cerraduras se identifican como cerraduras de reborde o de embutir; según el número de elementos de cierre pueden tener uno o varios cierres, uno o varios cerrojos, o ambos; según la forma y el tipo de movimiento de cierre, el cerrojo puede ser del tipo de cerrojo de gancho giratorio o de gancho giratorio; según el tipo de activación, las cerraduras pueden ser de tipo manual, eléctrico o electrónico, etc.

Cada tipo es adecuado para un uso específico y por esta razón debe ser elegido con cuidado.

¿Cuándo se debe instalar el tipo “roller lock”?

Cerraduras de llanta frente a cerraduras de embutir
Como se señaló en un blog hace algún tiempo, las cerraduras de llanta difieren según el lado de la puerta en el que se monten. Mirando la puerta desde el lado opuesto a aquel en el que debe montarse la cerradura, si las bisagras están a la derecha, la puerta se denomina convencionalmente puerta derecha. En este caso, es necesario montar una cerradura a la derecha. Por el contrario, si las bisagras están a la izquierda, se trata de una puerta a la izquierda y la cerradura debe ser necesariamente una versión a la izquierda. Contenido de utilidad.

Ejemplo de cerradura de llanta Viro.

Sin embargo, esto no es lo mismo para las cerraduras de embutir, ya que se insertan en el interior de la puerta. Sin embargo, durante el montaje se debe prestar atención a la inclinación de la cerradura, la cual, cuando la puerta se cierra, debe entrar en la contraplaca de la jamba de la puerta. Por esta razón es importante que el cierre de las cerraduras de embutir sea reversible con una simple operación, para adaptarse mejor tanto a las puertas que se abren tirando como a las que se abren empujando.

Ejemplo de cerradura de embutir con cilindro Viro.

El papel del rodillo

La elección de instalar una cerradura de bombillo viene dictada por la necesidad de disponer de una puerta que se abra en ambos sentidos mediante el empuje.

La finalidad del rodillo es facilitar la apertura de la puerta en las dos direcciones, deslizándose, bajo el empuje recibido tanto desde el exterior como desde el interior de la puerta, sobre las dos solapas de la contraplaca sin que nunca se bloquee (a diferencia de la cerradura que, una vez cerrada la puerta, requiere que se retire una manilla y que se asegure de que la puerta se pueda abrir de nuevo).

Ejemplo de la cerradura de rodillo Viro.

Para que la puerta se abra en ambas direcciones, la protuberancia del rodillo de la placa de bloqueo debe ajustarse durante el montaje, de forma que, dependiendo de cómo se haya montado la puerta, la distancia desde la contraplaca sea precisa para el funcionamiento del mecanismo.

En el caso de que la puerta y la jamba, y en consecuencia la placa de bloqueo y la contraplaca, estén demasiado cerca, se debe atornillar el rodillo para que se desplace hacia la placa. Por el contrario, si están demasiado lejos, el rodillo debe desenroscarse para que, al moverse hacia afuera, se acerque a la contraplaca.

Si optamos por instalar una cerradura de bombillo en lugar de una cerradura de cerrojo, también debemos tener en cuenta que no hay tirador en este tipo de mecanismo (ya que no hay cerradura a retirar) y que, para cerrar la puerta, es necesario hacer uso del cerrojo, que sobresale en función de los lanzamientos que damos al cilindro que se inserta en la cerradura y que, al insertarlo en la ranura específica de la contraplaca, impide que se abra la puerta.

Ejemplo de la cerradura de rodillo Viro.

4. Conclusiones

Como ya hemos mencionado al principio del blog, la elección de la cerradura siempre depende de su uso. Es poco probable que se elija una cerradura de rodillo en un ambiente privado, especialmente en una habitación donde son objetos valiosos que hay que salvaguardar. Es más probable que un mecanismo de este tipo se elija dentro de una oficina o un lugar público, por ejemplo para las puertas de acceso a los pasillos y/o salas de servicio, con el fin de facilitar la entrada y salida de los empleados. De manera más general, se elegiría en todas las situaciones en las que la conveniencia de empujar la apertura en ambas direcciones sea funcional para el contexto particular.

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